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Una Nueva Evangelización: Nueva en su Corazón.

Una Nueva Evangelización: Nueva en su Corazón.

¡No tengáis miedo de acoger a Cristo y de aceptar su potestad!… ¡No temáis! ¡Abrid, más todavía, abrid de par en par las puertas a Cristo! (S JPII) 

UNA NUEVA EVANGELIZACION: NUEVA EN SU CORAZON 

¡No tengáis miedo de acoger a Cristo y de aceptar su potestad!… ¡No temáis! ¡Abrid, más todavía, abrid de par en par las puertas a Cristo! (S JPII)

Muchos de nosotros pertenecemos a la que se ha conocido como la “generación Juan Pablo II”, marcada por un gran impulso evangelizador, pero sobre todo por la vehemente exhortación de nuestro ahora san Juan Pablo II a “No tener miedo de abrir nuestro corazón a Cristo”.

Han pasado más de 40 años desde ese discurso conmovedor durante la primera misa de su pontificado el 22 de octubre de 1978, y creo que no tenemos la menor duda de que se ese llamado es ahora más importante que nunca, en un mundo que ha cerrado por completo su corazón a Cristo. La visión egoísta de una sociedad que solo nos anima a busca el bienestar individual, el totalitarismo posmoderno que quiere borrar los valores cristianos que han sido la base de nuestra sociedad por casi 2000 años, están poco a poco llevándonos a cerrar nuestro corazón sin dejar espacio para que Cristo obre y transforme nuestra vida.

¿Pero que es verdaderamente lo que está al fondo de esta apatía y sentido de autosuficiencia que está llevando a nuestro mundo a creer que ya no necesitamos de Dios y a muchos incluso de que Dios no existe? En un mundo globalizado donde las fronteras físicas se han transformado en “fronteras virtuales”, la influencia de los medios de comunicación y redes sociales están teniendo un efecto devastador en formar nuestra conciencia, ya no nos interesa la verdad sino únicamente lo que es “sensacional”, todo lo que sea únicamente de interés para nosotros. Nuestro Papa Francisco I ha señalado esta verdad repitiendo en muchas ocasiones, “Un pobre que muere de frío y de hambre no es noticia; ¡pero si las bolsas de las principales capitales del mundo bajan dos o tres puntos se arma el gran escándalo mundial!”.  La influencia materialista del mundo está endureciendo nuestros corazones y poco a poco alejándonos de Dios, y como en tiempos del profeta Ezequiel necesitamos profetas que anuncien al mundo el poder transformador de la palabra de Dios, anunciar de nuevo la promesa hecha al pueblo de Israel “Yo les daré un solo corazón y pondré un espíritu nuevo dentro de ellos. Y quitaré de su carne el corazón de piedra y les daré un corazón de carne, para que caminen según mis preceptos, observen mis normas y las pongan en práctica, y así sean mi pueblo y yo sea su Dios.” (Ezequiel 11:19,20)

Creo que esta fue una de las razones principales por las que nuestro San Juan Pablo II nos invitaba a renovar nuestro compromiso evangelizador, a “una Nueva Evangelización” : nueva en sus métodos, nueva en su ardor y nueva en sus expresiones, un llamado al compromiso de todos a escuchar y dejar que Cristo nos hable: “Con frecuencia el hombre actual no sabe lo que lleva dentro, en lo profundo de su ánimo, de su corazón. Muchas veces se siente inseguro sobre el sentido de su vida en este mundo. Se siente invadido por la duda que se transforma en desesperación. Permitid, pues, —os lo ruego, os lo imploro con humildad y con confianza— permitid que Cristo hable al hombre. ¡Sólo Él tiene palabras de vida, sí, de vida eterna!”

Sin embargo, no es claramente entendible lo que podemos hacer para llevar adelante una “nueva evangelización”, muchas veces las palabras pueden quedar solamente en eso y no despertar acciones practicas que nos ayuden a hacerlas realidad. En lo personal este ha sido uno de los retos mas grandes que he confrontado a lo largo de mi vida, el de como “encontrar ese nuevo ardor y métodos” para llevar a la práctica este llamado para hacer una “nueva evangelización” y reavivar el fuego en todos los corazones de los que nuestro Señor ha puesto a nuestro alrededor. La respuesta no es sencilla y tampoco fácil de encontrar, pero si es claro que no podremos tener una nueva evangelización si el Espíritu de Dios no camina junto a nosotros, no es posible anunciar a Cristo si nuestra Fe es superficial y no está arraigada a su promesa de salvación y vida eterna. Muchos piden certeza, confirmación instantánea de que la promesa de Cristo es “la única verdad”, de lo contrario están dispuestos a aceptar cualquier verdad temporal que el mundo les ofrece. Es increíble que en una encuesta realizada hace pocas semanas en los Estados Unidos, se encontró que solo el 26% de los que atienden regularmente a misa creen en la presencia viva de Cristo en la Eucaristía! ¿No es acaso esto falta de Fe? ¿No es acaso esto un reflejo de que una verdad tan grande que ha hecho a muchos santos ofrecer su vida a cambio de defender esta verdad ahora ya no signifique nada para una gran mayoría de católicos?

El reto por delante no es fácil, vivimos tiempos de cambios en los que muchos han traicionado la Fe, en los que la Iglesia sufre una de las persecuciones más grandes en su historia, y no podemos dejar a que sean otros los que se preocupen por anuncia a Cristo en un mundo que cada día necesita más escuchar de Él. Ahora más que nunca la exhortación de San Pablo en su testimonio espiritual a su discípulo Timoteo se aplica también a nosotros “Te ruego delante de Dios y de Cristo Jesús, juez de vivos y muertos, que ha de venir y reinar, y te digo: predica la Palabra, insiste a tiempo y a destiempo, rebatiendo, amenazando o aconsejando, siempre con paciencia y dejando una doctrina. Pues llegará un tiempo en que los hombres ya no soportarán la sana doctrina, sino que se buscarán maestros a su gusto, hábiles en captar su atención; cerrarán los oídos a la verdad y se volverán hacia puros cuentos. Por eso debes estar siempre alerta. No hagas caso de tus propias penas; dedícate a tu trabajo de evangelizador; cumple bien tu ministerio.” (2º Carta a Timoteo, 4).

Seamos pues nosotros también promotores de esta nueva evangelización que debe nacer primero en nuestros corazones, ¡¡¡Abrámoslo de par en par a Cristo para que logremos tener un encuentro personal con El que nos mueva a conocerlo más, Amarlo más y servirle más!!!

Ernesto Iraheta – 07 Octubre 2019.

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